jueves, 6 de septiembre de 2007

Viajar es maravilloso. Aunque no se vaya al lugar más apropiado para ponerse moreno o se te olvide el chubasquero. Aunque no se esté cómodo mientras se duerme (pero no se descansa) y las únicas personas que quieres que estén cerca de ti, estén cada vez más lejos... Viajar sigue siendo maravilloso. Y no porque sea una forma de escapismo o de huida, como muchas piensan, una forma de alejar los pensamientos o escapar de todo. Al contrario, porque es la forma de encontrarse con uno mismo y lo que persigue. Eso, son nuestras persecuiones personales, sin importarnos que no deja de llover y esta ciudad parece muy triste.
Por eso me gusta ésta foto, porque es de un viaje pero sin ningún lugar, sin paisajes ni catedrales. Solo yo y mis sensaciones ante ellos.

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