sábado, 29 de noviembre de 2008


¿Y si me enamorao tanto de alguien, de ti, que vuelo con solo verte y el tiempo deja de ser tiempo, y todo lo demás deja de importar?


Y de pronto, un día, en un instante como otro cualquiera, en un lugar, cualquier espacio, con suelo arcilloso, o con mucho polvo, o con ladrillos y paredes y ventanas; el suelo se convierte en arenas movedizas. Pero... y si de pronto, un día, ¿decidimos que ya estamos cansados de querernos, que no nos apetece más?


Y si decidimos viajar por separado, y encontrarnos otro paraíso terrenal, donde los ángeles tienen cuerpo y hablamos de darnos un tiempo, un tiempo infinito...


Quizá me enamore tanto de ti que el dolor y las desgracias del mundo dejen de obligarme a llorar, y ría tanto que el air de mi alrededor se oxigene. Quizá un día me levante y sea feliz. Y me alegre de haber arriesgado.


Pero puede que un día descubras que yo no soy para ti. O quizá sea yo quién decida que no seas para mí. Quizá veas cosas que no te gusten y que ninguno de los dos vaya a cambiar. Puede que un día nos levantemos y ya no quede ningún rincón de nuestros cuerpos por descubrir, ni un rastro de saliva or experimentar, quizá decidamos que ya no quedan calles por las que andar agarrados de la mano.


Puede que me dé por llorar y me ahogue en mi propio llanto. No hay forma más bonita en el Universo que la de las lágrimas, dicen, pero tampoco la hay más triste. Y quizá deje de ser alegre, ni ría por reír. Puede que un día vuelva hacia atrás y vuelva a encerrarme en mis miedos, y me imponga miles de leyes y normas y valores que no lo son y que impiden mirar alrededor más, y puede que me diluya como lo hacen tantas cosas...


Pero quizá... quizá llegue sólo uno de éstos dos días y el tiempo se detenga, y para cuando aparezca el segundo, se cierre el paréntesis de mi vida, de esa verdadera VIDA que todos vivimos por un tiempo, unos más, otros menos...

sábado, 22 de noviembre de 2008

Lo que se aprende en la madurez no son cosas sencillas, como adquirir habilidades e información. Se aprende a no incurrir en conductas autodestructivas, a no dilapidar energía por causa de ansiedad.
Se descubre cómo dominar las tensiones, y que el resentimiento y la autocompasión se encuentran entre las drogas más tóxicas. Se arende que el mundo adora el talento, pero ecompensa el carácter.
Se aprende que la mayoría de la gente no está ni a favor ni en contra nuestro, sino que está absorta en sí misma.
Se aprende, en fin, que por grande que sea nuestro empeño en agradar a los demás siempre habrán personas que nonos quieran. Esto es una dura lección al principio pero al final resulta tranquilizadora.


John Gardner

sábado, 15 de noviembre de 2008

El remordimiento

He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.



Jorge Luis Borges

martes, 11 de noviembre de 2008

No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio.

Albert Camus