viernes, 13 de febrero de 2009

El amenazado



Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el
áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena
amistad, las galerías de la biblioteca, las cosas comunes,
los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de
mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por
las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella ((él)) no la ha visto.)
El nombre de una mujer ((un hombre)) me delata.
Me duele una mujer ((un hombre)) en todo el cuerpo.



J. L. Borges

miércoles, 11 de febrero de 2009

"Bajo un totalitarismo universal, el hombre
se convierte en ganado afable,
educado y tranquilo"
Saint-Exupéry


Octavio Paz explica con acierto que el totalitarismo surge cuando la lógica capitalista cesa de circunscribirse a la producción, cuando su dictadura comienza a aplicarse sobre la vida social. En definitiva, cuando las personas pasan, ellas también, a ser consideradas como cifras y recursos. ¿Qué fue el Holocausto sino la aplicación de las innovaciones industriales a la fabricación en cadena del exterminio de seres humanos a quienes se había privado previamente de humanidad? El capitalismo económico enajena la producción; el capitalismo social, la propia humanidad, siendo la cámara de gas su consecuencia inevitable.

(...)

Los cuadros de Rembrandt, de inspiración bíblica o histórica, nos muestran personajes sobresalientes de su entorno, introspectivos, con sentimientos propios. No se limitan a describir mitos y pasajes político-militares; los ponene en relación con el individuo, convertido en la escala de todo lo que ocurre a su alrededor, en launidad de medida básica gracias a la cual podemos apreciar la verdadera dimensión de las cosas. Ésa es la pincelada que a nosotros nos interesa. La pareja sepultada del Neolítico; los nombres y apellidos que figuran en los archivos médicos del siglo XVII; la nostalgia peleadora de Túpac Amaru; la mirada de la niña vietanamita retratada por Nick Ut mientras está siendo devorada por el napalm; los últimos latidos en Nagasaki e Hiroshima; el testimonio de Primo Levi; la vida cotidiana en el mundo moderno... Ésa es la historia que a nosotros nos interesa: la intrahistoria de Miguel de Unamuno (...)

Una historia más verdadera, más viva, que la Gran Historia de los jefes de Estado, las batallas, los cambios fronterizos y las transformaciones económicas, plasmada en estadísticas y mapas que nada nos dicen de las personas. Aunque no neguemos su valor a la hora de comprender procesos amplios, como puede ser el paso del mercantilismo de base agraria al capitalismo industrial, creemos que la intrahistoria no se puede ingnorar jamás, so pena de perder la medida humana de esa realidad históricamente determinada, ensordecidos poruna tormenta de datos que nos impida escuchar el silendio de quienes padecen y elaboran la historia.

Una historia verdadera, viva, efímera como las caricias que intercambian dos amantes en el banco de un parque, los graffiti, el dolor secreto de los refugiados, la dulce embriagadez de la conspiración...





Fanzine Tea Herética, diciembre'08

jueves, 5 de febrero de 2009

Hay muchas maneras de matar.

Pueden meterte un cuchillo en el vientre.
Quitarte el pan.
No curarte de una enfermedad.
Meterte en una mala vivienda.
Empujarte hasta el suicidio.
Torturarte hasta la muerte por medio del trabajo.
Llevarte a la guerra, etc...

Sólo pocas de estas cosas están prohibidas en nuestro Estado.





Bertolt Brecht

domingo, 1 de febrero de 2009



Soy la rata de tu casa, soy el tiempo que te pudre, soy la puta de la esquina, soy cenizas en la lumbre. Soy esa puerta entreabierta, soy la sangre de tu herida, soy esa idea muerta, soy el vuelo del suicida. Veo hojas negras. Fuegos fatuos. Rojas velas. Yo me mato. Soy ese accidente eterno, soy el don de la locura, soy tu coño tierno, soy dolor en tu tortura. Soy una gota de lluvia, soy un cigarro apagado, soy una pagina sucia, soy un cuchillo oxidado, soy el sol de media noche, soy el miedo de la gente, soy un accidente de coche, soy locura de tu mente, soy el casco del obrero, soy tu odio limpio y puro, soy el puto mes de enero, soy tu corazón duro, soy el paso del tiempo ,soy un pobre que ha robado, soy un perro hambriento, soy un loco desquiciado. Yo no soy, yo no soy, yo no soy, yo no soy ni siquiera un pobre parásito agonizante. Que me muero, que me muero, que me muero, que me muero, no es que no pueda ¡Que va! Es que no quiero mirarte. Ya me voy, ya me voy, ya me voy, ya me voy, me vuelvo a mi agujero negro a incrustarme.