"He intentado esconderme. Lo juro. Lo he intentado. Me he metido debajo de la cama, detrás de los sillones, me he acurrucado y encogido en una esquina, me he pintado de pared, tapado con cientas de sábanas y mantas. He bebido litros y litros de agua intentando diluirme, de ginebra intentando arder a lo bonzo, de lluvia intentando ser localizada por un rayo. Me he disfrazado de valiente y también de silencio. Me he escondido bajo tierra, y algo cerquita del cielo. Pero nada, no hay manera. Es tarea imposible.
Siempre acaba encontrándome..."
sábado, 31 de enero de 2009
martes, 27 de enero de 2009
"Uno nunca sabe hacia donde girará cuando llegue la próxima curva, hacia qué rincón saldrá corriendo. Puedes preguntarte muchas cosas, buscar una respuesta, creer que realmente existe una solución: la solución.
Pero no, a veces eso nunca llega, y sabes que aunque hayan días de paz, antes o después volverás a caer. Es una historia que nunca deja de repetirse.
Es curioso esto de la vida, pasas un tiempo esperando algo, creyendo a ciegas que existe, que debe existir y que alguna vez se nos aparecerá, y luego, cuando te llega, sales corriendo. Sí, es curioso.
Y da igual cuanto mires hacia atrás o hacia adelante, lo que te digan, lo que escuches o lo que no. Porque eso está en tú cabeza, y no se trata de una idea, sino de un sentimiento, de algo impuesto por los sentidos y que se guía sólo por impulsos. Por eso no sirve de nada cuanto hagamos y nuestra lucha contra ello es inútil, solamente un desgaste.
No, no hay ningún sentimiento peor que ese, ni más fuerte: el miedo siempre acaba venciendo en la batalla."
Pero no, a veces eso nunca llega, y sabes que aunque hayan días de paz, antes o después volverás a caer. Es una historia que nunca deja de repetirse.
Es curioso esto de la vida, pasas un tiempo esperando algo, creyendo a ciegas que existe, que debe existir y que alguna vez se nos aparecerá, y luego, cuando te llega, sales corriendo. Sí, es curioso.
Y da igual cuanto mires hacia atrás o hacia adelante, lo que te digan, lo que escuches o lo que no. Porque eso está en tú cabeza, y no se trata de una idea, sino de un sentimiento, de algo impuesto por los sentidos y que se guía sólo por impulsos. Por eso no sirve de nada cuanto hagamos y nuestra lucha contra ello es inútil, solamente un desgaste.
No, no hay ningún sentimiento peor que ese, ni más fuerte: el miedo siempre acaba venciendo en la batalla."
domingo, 25 de enero de 2009
"Puede pasar de todo, ¿verdad? Cualquier cosa. Puedes amar tanto a una persona que tan solo el miedo a perderla haga que lo jodas todo y acabes perdiéndola. Puedes despertarte al lado de alguien a quien hace unas horas ni siquiera habías imaginado conocer y mírate ahora. Es como si alguien te regalara uno de esos puzzles con piezas de un cuadro de Madrid, de la foto de unos ponys o de las cataratas del Niágara; y se supone que ha de encajar, pero no."
Cosas que nunca te dije
Cosas que nunca te dije
martes, 13 de enero de 2009
viernes, 9 de enero de 2009
"Una vez me dijiste que todo tiene solución. Aún no sé si tú sabías que me estabas mintiendo, pero entonces yo te creí. Ahora ya sé que hay cosas que se estropean para siempre. Como cuando rompiste aquel jarrón en tu casa. Recogimos los pedazos y los juntamos de nuevo, pero ya no quedó igual. La forma era más o menos parecida, pero había pequeños vacíos, pequeños trozos que faltaban. Poco a poco fue deteriorándose, hasta que decidisteis tirarlo. Porque ya no servía para nada.
Con las personas hay veces que pasa lo mismo, ¿sabes? Van perdiendo pequeñas cosas y algunas no pueden recuperarse.
Me pregunto si a ti te dio tiempo a perder muchas. Aunque ahora entiendo que tuviste mucho cuidado con que nadie pudiera rozarte siquiera.
Pronto me ataré un lazo rojo y echaré a andar. Para siempre."
Con las personas hay veces que pasa lo mismo, ¿sabes? Van perdiendo pequeñas cosas y algunas no pueden recuperarse.
Me pregunto si a ti te dio tiempo a perder muchas. Aunque ahora entiendo que tuviste mucho cuidado con que nadie pudiera rozarte siquiera.
Pronto me ataré un lazo rojo y echaré a andar. Para siempre."
jueves, 8 de enero de 2009
"Quítame la camiseta mientras me miras a los ojos con esa carita tan singular que pones cuando haces algo que no te gusta. Dale una intensa calada a tu siempre encendido cigarrillo y ponlo en el cenicero, como sueles hacer. En el bolsillo interior izquierdo de la chaqueta que está sobre la mesa tengo una mariposa. Cógela. Ahora, respira hondo, y tal y como dijeron hace tiempo ciertos músicos, ábreme el pecho y registra.
Ayúdate de la navaja para rasgar piel, músculos y tendones. Pronto, te encontrarás con mi caja torácica. Arremete contra ella con el martillo que tienes a tus pies. Tras apartar a un lado los restos de mis costillas rotas y desgarrar algo más de carne, encontrarás a mis amarillentos pulmones, dañados ya por el intercambio de humo, alquitrán y demás mierdas que en ellos todos los días entran. Apártalos. No tienen importancia.
Si me sigues urgando, pronto encontrarás eso a lo que mal llaman "La máquina del amor". ¡Mi propia máquina! Latiendo fuerte y rápidamente como cada vez que pienso en él. Cosa que últimamente hago muy a menudo. En fin. ¿Lo ves? Sí, fíjate bien. Arráncamelo y acércatelo si no lo aprecias. Total, me harías un favor.
¿Lo ves ahora? ¿Ves toda esa sutura? ¿Ves esos surcos de sangre seca y carne que cruzan de un lado a otro de mi corazón?
Me los hizo él. Creo que sin quererlo. ¿A que tú no los tienes? Eso sí son cicatrices."
Ayúdate de la navaja para rasgar piel, músculos y tendones. Pronto, te encontrarás con mi caja torácica. Arremete contra ella con el martillo que tienes a tus pies. Tras apartar a un lado los restos de mis costillas rotas y desgarrar algo más de carne, encontrarás a mis amarillentos pulmones, dañados ya por el intercambio de humo, alquitrán y demás mierdas que en ellos todos los días entran. Apártalos. No tienen importancia.
Si me sigues urgando, pronto encontrarás eso a lo que mal llaman "La máquina del amor". ¡Mi propia máquina! Latiendo fuerte y rápidamente como cada vez que pienso en él. Cosa que últimamente hago muy a menudo. En fin. ¿Lo ves? Sí, fíjate bien. Arráncamelo y acércatelo si no lo aprecias. Total, me harías un favor.
¿Lo ves ahora? ¿Ves toda esa sutura? ¿Ves esos surcos de sangre seca y carne que cruzan de un lado a otro de mi corazón?
Me los hizo él. Creo que sin quererlo. ¿A que tú no los tienes? Eso sí son cicatrices."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)