"Una vez me dijiste que todo tiene solución. Aún no sé si tú sabías que me estabas mintiendo, pero entonces yo te creí. Ahora ya sé que hay cosas que se estropean para siempre. Como cuando rompiste aquel jarrón en tu casa. Recogimos los pedazos y los juntamos de nuevo, pero ya no quedó igual. La forma era más o menos parecida, pero había pequeños vacíos, pequeños trozos que faltaban. Poco a poco fue deteriorándose, hasta que decidisteis tirarlo. Porque ya no servía para nada.
Con las personas hay veces que pasa lo mismo, ¿sabes? Van perdiendo pequeñas cosas y algunas no pueden recuperarse.
Me pregunto si a ti te dio tiempo a perder muchas. Aunque ahora entiendo que tuviste mucho cuidado con que nadie pudiera rozarte siquiera.
Pronto me ataré un lazo rojo y echaré a andar. Para siempre."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
El problema está en que sabíamos demasiado. Divina ignorancia...
La verdad os harà libres. Conoce a tus demonios, visualizalos, descubre sus puntos debiles...y matalos.
Publicar un comentario