sábado, 22 de noviembre de 2008

Lo que se aprende en la madurez no son cosas sencillas, como adquirir habilidades e información. Se aprende a no incurrir en conductas autodestructivas, a no dilapidar energía por causa de ansiedad.
Se descubre cómo dominar las tensiones, y que el resentimiento y la autocompasión se encuentran entre las drogas más tóxicas. Se arende que el mundo adora el talento, pero ecompensa el carácter.
Se aprende que la mayoría de la gente no está ni a favor ni en contra nuestro, sino que está absorta en sí misma.
Se aprende, en fin, que por grande que sea nuestro empeño en agradar a los demás siempre habrán personas que nonos quieran. Esto es una dura lección al principio pero al final resulta tranquilizadora.


John Gardner

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo importante es aceptarte a ti mismo, y saber que nada hay más importante que esa sensación de paz y libertad que te produce no tener dueño y ser como el viento, pura e indomita...