
Era hija irreconocida por parte de padre.
Abandonó su pueblo natal para irse a Buenos Aires, en busca de una vida como actriz. Por aquellos tiempos, una actriz no era mucho más que una prostituta...
Pero un hombre se atrevió a arriesgar por ella.
En sus memorias dijo que todo cuánto tenía se lo debía a Perón, y en su lecho de muerte le pidió que no se olvidase de los pobres, porque eran los únicos que sabían ser fieles.
Se convirtió (y sigue siéndolo) en la mujer más querida del país, todo el pueblo pidió desde las calles que se convirtiese en vicepresidenta, y desde luego, fue ella la causante de que Perón presidiera el Gobierna.
Ella, Evita, una mujer de verdad.
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