Él la miro detenidamente. Tenía las piernas largas y delgadas y era más hermosa de lo que recordaba. Puede pasar, aunque no es común, que una mujer se haga más guapa cada vez que cierras los ojos, o cuando le das la espalda, o, en definitiva, entre dos miradas.
Podría morir de frío, Ray Loriga
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